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El establecimiento sin careta

Por Andrés Felipe Giraldo L.

Estamos a una semana exacta de tener una oportunidad inmejorable para cambiar, por fin, la inercia de la historia. No estamos ante una campaña ni un candidato perfectos, pero sí estamos, por fin, ante un movimiento amplio que representa los intereses más populares, como nunca antes había sucedido, para llegar a gobernar el país.

Gustavo Petro y Francia Márquez encarnan la ilusión de un nuevo comenzar, más plural e incluyente, la esperanza de un gobierno capaz de acercarse a la gente común para escuchar sus demandas y necesidades, que sea capaz de comprender a esa Colombia víctima y olvidada tantas veces vapuleada e ignorada por los gobiernos de turno, que por regla, han representado los intereses de los más poderosos.

En contraste, la derecha y todo el establecimiento tradicional están en franca decadencia. Tan decadentes como el candidato al que les tocó plegarse a última hora, dado el fracaso de todas las fichas que pusieron a competir en la contienda electoral de la primera vuelta. Rodolfo Hernández da grima como candidato y como gobernante sería un verdadero peligro, oscilando entre el descaro, la agonía y la cólera. Pero al establecimiento eso no le importa, necesitan un abuelo gruñón y manipulable que sirva de pararrayos para contrarrestar a Petro.

Al establecimiento se la cayó la careta. Ahora es imposible que sigan manteniendo el discurso de la “institucionalidad” para pintar a Petro como una amenaza en contra de esta, cuando se la están jugando por un candidato que desconoce absolutamente el funcionamiento del Estado y que hace propuestas más como las de un emperador a sus súbditos, que como alguien consciente del sistema de pesos y contrapesos de las ramas del poder público y que, además, es capaz de decirle a una funcionaria suya, entre amenazas de despido, que se limpia el culo con la ley. Es ridículo que ahora arguyan que Rodolfo es el candidato contra la corrupción, a pesar del nombre de su movimiento político, cuando antes del 7 agosto debe comparecer ante un juzgado llamado a juicio acusado por un delito de corrupción. Ni siquiera es imputado, es acusado, es decir, que la Fiscalía ya tiene toda la evidencia para demostrarle al juez que es culpable de ese delito. Elegirlo es darle fuero para que sus procesos mueran en la impunidad de la comisión de absoluciones de la Cámara de Representantes, célebre porque allí, contra los presidentes en ejercicio, no prospera proceso alguno. Y es insostenible que sigan con el sirirí del “populismo”, cuando el populismo ramplón de Rodolfo Hernández es desbordado, porque es un candidato sin estructura ni programa, que se basa en enunciados efectistas que calan entre la gente, pero que no tienen mayor coherencia ni sustento. 

Esta fue la carta que le quedó a la derecha después de que el nefasto gobierno de Duque, que termina con el 89% de desaprobación, y los líos judiciales del líder de la secta, acabaron con el poder electoral del uribismo. Sin embargo, es tanto el antipetrismo del establecimiento, que ya podemos ver a los hermanos Galán, que montaron una famiempresa política con la memoria de su padre, y al uribismo en pleno, halando del mismo lado. Porque caídos todos los argumentos que tenían algún sustento para preferir a Rodolfo Hernández sobre Gustavo Petro, solo les quedó el antipetrismo puro y duro.

Es evidente que los medios tradicionales del establecimiento están trabajando a toda máquina en una campaña de desprestigio en contra de la posibilidad de que la izquierda gobierne alguna vez el país, filtrando videos en los que lo único que se ve es a un grupo de personas pensando en estrategias para derrotar a sus contrincantes, sin apelar a medios criminales o atípicos en este tipo de contiendas, pero que con titulares grandilocuentes y amarillistas pretenden sembrar en la opinión pública la sensación de que allí se cocinan cosas ilegales y ruines, dignas de investigaciones judiciales, a las que por supuesto, una Fiscalía servil a los intereses del gobierno, corre para redondear la tramoya.

En resumen, estamos ante un establecimiento desesperado que está haciendo hasta lo imposible para que Petro no gane la presidencia, con el fin de que la derecha pueda montar al candidato con el que le tocó conformarse. Las encuestas pintan un panorama parejo para que pase cualquier cosa. Y mientras tanto, el software de la Registraduría sigue sin ser auditado, generando suspicacias tan graves como las que denunciamos en este mismo portal hace unos días, en donde mostramos cómo en la primera vuelta, después del boletín 7 del preconteo, cuando apenas iban un poco más del 16% de mesas informadas, se presentó una extraña y atípica uniformidad en los incrementos de cada una de las votaciones, no solo para los tres candidatos que iban punteando, sino para todos los demás, incluso, para los que ya no estaban participando en la contienda, pero cuyas fotos aún aparecían en el tarjetón. Ese informe lo pueden ver acá: https://linotipia.com/que-paso-en-el-boletin-siete/

Por lo anterior, es imprescindible salir a votar masivamente el próximo 19 de junio para derrotar por primera vez en las urnas al establecimiento en pleno y cuidar cada voto como el derecho más sagrado. Los testigos electorales deben estar atentos a los reportes y la revisión de los formularios E-14 por parte de la ciudadanía debe ser constante y celosa, una vez se publiquen en la página de la Registraduría. Muchas cosas pueden pasar y los de siempre, los que posan en la foto que acompaña esta columna más todos los poderes económicos que los respaldan, no se van a quedar de brazos cruzados.

Nuestra única arma y nuestra única herramienta en este momento es el voto. Usémoslo. Al establecimiento se la cayó la careta y esta vez se la están jugando con el desespero. Y el establecimiento desesperado es tramposo y peligroso. Pero nosotros, por primera vez, podemos ser más fuertes.

*Fotografía tomada de internet.

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