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Carta para el ministro de relaciones exteriores

Por Andrés Felipe Giraldo L.

Estoy mirando un pasaporte. Ese odioso documento que nos dice que el mundo está dividido por fronteras inventadas para separar a la humanidad entre el amor y el odio. El mío dice que soy colombiano, que me llamo Andrés Felipe y que a mi papá le debo el Giraldo y a mi mamá el López. Que nací un 11 de julio de 1974 en esta fría Capital. Además dice que soy soltero y me describe como un hombre de 1,72 de estatura, ojos verdes (el anterior que venció decía azules) y que mi nariz es recta. En teoría, esto me define, me diferencia y me identifica. Increíble que en un papel que no supera los 10 por 20 centímetros esté condensado todo lo que soy. Me resisto a creerlo. Si nos van a dividir así, que por lo menos se encarguen de ser un poco más rigurosos y que se tomen siquiera unos renglones para decir que nuestros ancestros vienen de España invasora y de los nativos indígenas de las indias (visión del invasor), antes de que Vespucio recorriera este continente.

Por eso haré una propuesta a la Cancillería, para que incluya un fragmento de nuestra historia en ese infame papel. El texto de la Propuesta sería el siguiente:

Bogotá D.C., octubre 12 de 2008.

Doctor
JAIME BERMÚDEZ
Canciller de la República de Colombia
La Ciudad.

Respetado Doctor Bermúdez:

Invocando el artículo 23 de la Constitución Nacional, como descendiente directo de un español invasor y una indígena ultrajada, filiación que no he podido establecer plenamente por la pérdida de unos documentos alusivos a este episodio en 1.538, dado el naufragio de la embarcación que transportaba los mismos con los diarios de viaje de unos frailes dominicos que estaban catequizando a mis ancestros con la espada y la Biblia, quisiera solicitarle con todo comedimiento y el mayor respeto que se me reconozca en mi pasaporte dentro de los datos que me identifican, como mitad indígena y mitad europeo… o árabe… porque aún no se establece con claridad si quién violó a mi tataratataratataratatarabuela fue un conquistador de la Corona de Aragón y Castilla o un preso liberado de la guerra entre España y los moros. Dada esta incertidumbre, exijo que se me reconozca por lo menos y sin dilaciones mi mitad indígena. Pero no en el sentido arbitrario del reconocimiento de las “Indias” por el descache de Colón, sino como indígena desde la perspectiva antropológica que define lo indígena como endógeno.

En este orden de ideas Doctor Bermúdez, quiero que se incluya un espacio en los datos generales que diga así: Origen étnico: Mitad Indígena, mitad por establecer (Español o árabe). Creo que es práctico y útil y no tienen que agrandar esa páginita de 10 por 20 cms., reduciendo un poco el espacio de las firmas que es demasiado grande. Además, podrían ahorrarles tiempo a nuestros amos del norte en el sentido de que cuando uno pida la visa al Imperio, apenas vean que por las venas de uno existe la remota posibilidad de que corra sangre árabe, será negada ipso facto sin necesidad de entrevistas y pendejadas. Además, de antemano me pueden ahorrar los casi 600 mil pesos por pedirla, suma que supera ampliamente nuestro salario mínimo mensual legal vigente. Gran favor me harían ahora que hago parte del 16% de desempleados, cifra que maneja el Dane y a la que le aplica la frase célebre del exsecretario de Estado de los Estados Unidos Henry Kissinger: “Sólo creo en las cifras que yo mismo manipulo…”.

Agradezco de antemano su amable atención Honorable Señor Canciller, seguro de que atendiendo esta solicitud seremos más conscientes a la hora de masacrar indígenas en el Nariño, desplazarlos del Cauca, cogerlos a bolillo y bala en la Panamericana, exterminarlos en Guaviare o irrespetarlos como si fuesen mendigos en nuestras grandes ciudades. Cuando abramos ese indispensable e imprescindible documento para montarnos en un avión para salir del país hacia la tierra de nuestros otros ancestros, los indefinidos, recordaremos en ese pequeño dato que le pido humildemente agregar, con algo de escozor, que somos producto de un invasor del que nos sentimos inmensamente orgullosos y de una abuela abusada de la que nos avergonzamos. Ese día quizás nos podamos identificar con lo que realmente somos, nuestras raíces Señor Ministro.

Cordialmente,

Andrés Felipe Giraldo López
C.C. No. 79.694.812 de Bogotá D.C. (Bacatá)
Mitad Indígena mitad no se no me importa.

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